Capítulo 109
Desperté porque el peso de Sebastián se movió de golpe. Un gemido bajo salió de su garganta cuando se dio cuenta de dónde estaba: todavía encima de mí, dentro de mí, con los brazos envolviéndome como si temiera que me escapara mientras dormía. Parpadeó confuso un segundo, la cara enterrada en mi nuc