INÉS
¡Se atrevió a usar este vestido y está con este hombre!
Esta entrada como en una película en cámara lenta, como si toda la sala fuera solo un escenario para ella, las columnas y el mármol simplemente estaban allí para servir como telón de fondo para su nueva piel.
Siento que mis labios se estiran en una sonrisa, un automatismo social que domino a la perfección, pero detrás de esta máscara hay un movimiento interior, algo que cruje, que raspa el metal de mi orgullo. Creía conocerla de memoria, Gracias, la hermanita sabia, un poco modesta, que siempre se contentaba con las migajas, con lo que estábamos dispuestos a dejarle, que se quedaba al lado pero nunca al frente. Y allí... allí, camina hacia adelante, con los talones limpios en el suelo, la barbilla ligeramente levantada, el aire de quien tiene todo por derecho.
Y él, a su lado...
No es sólo su constitución o el ajuste perfecto de su traje. Lo que me llama la atención es la forma en que la mira. No como una conquista que exhib