CAPÍTULO 101
No podía creer su descaro, está mujer estaba dispuesta a lo que fuera necesario para lastimarnos.
—Estás loca —le dije a María señalándole la puerta—. Sal de mi oficina ahora mismo, no vamos a caer en tus juegos
Ella no se movió de su lugar, Al contrario, sonrió con ese descaro que me revolvía el estómago.
—Sé que en unos días es la fiesta de inauguración de la nueva colección —dijo cruzando los brazos—. Y también sé que ese día estarán todas las personas más importantes del pais