Capítulo 100
Empecé a llorar sin poder controlar el dolor que sentía, quise ser fuerte pero en un momento así no pude evitarlo. Me levanté y rodeé el escritorio para abrazarlo. Diego se quedó quieto unos segundos antes de corresponderme.
—Vamos a buscar otra opinión —dije casi sin aire—. Tiene que haber algo, algún tratamiento.
Él negó con la cabeza con una tristeza que me destrozó.
—Ya no. Estoy condenado, Catalina, y lo mejor es que lo aceptes como lo hice yo —me tomo de la mano y Vi en su ro