Danika dejó escapar un grito de sorpresa cuando de repente se encontró presionada contra el armario y enjaulada por el rey.
En un momento se dirigía a la puerta y al siguiente estaba enjaulada contra la pared. Él invadía su espacio personal, tan cerca que lo único que ella veía... lo único que olía... era a él.
Luego, la estaba besando.
Sus labios se posaron en los de ella y su mano se deslizó desde su barbilla hasta rozar su cabello. Sus dedos se cerraron, agarrando su cabello mientras la