Vetta se levantó de la cama y se quitó la ropa. Se había preparado para esta noche, así que no llevaba mucho puesto. Sentada desnuda junto a él, sacudió la cabeza miserablemente.
“Soy tu señora, mi rey. Siento que ya no soy lo suficientemente buena para ti. Tal vez porque no nací con una Sangre Real dentro de mí... Tal vez porque has olvidado todo lo que hemos pasado. Tal vez me miras y recuerdas la suciedad…”. Las lágrimas llenaron sus ojos y sorbió, “La misma suciedad que el Rey Cone creó cua