Danika se despertó con malestar. No es algo inusual para ella desde que se quedó embarazada, pero hoy era peor que otras veces.
Vomitó todo en el retrete, se tiró al suelo junto al asiento, apoyó la cabeza en él e intentó dormir un poco. Se sentía así de somnolienta.
Llamaron a la puerta, seguido del chirrido de la misma. “¿Danika?”. Llegó la voz de Baski.
“Aquí dentro…”. Intentó gritar pero le salió como un canturreo.
Unos segundos después, Baski apareció en su puerta y la miró con preoc