Kamara llegó a su puerta, con Danika a su lado. Se giró y miró a Danika.
“Volveré al reino de mi padre por la mañana. Te extrañaré, Danika”.
“Yo también te extrañaré, Kamara”. Danika se movió sobre sus pies, ya cansada de estar parada tanto tiempo. “Te deseo lo mejor con tu Callan”.
“Yo también me deseo suerte. Todavía tengo unas semanas con él antes del siguiente paso de mi matrimonio, cuando el Rey Lucien venga a pedir mi mano”. Los labios de Kamara se curvaron tristemente. “Ojalá ocurra u