Mundo ficciónIniciar sesiónEran las tres de la mañana, me sentía ebrio, y lo único en que pensaba era que iba a la cárcel. Pensaba en la cárcel como un lugar terrible donde me violarían y quien sabe que más me iba a suceder. La oficial abrió una puerta y entré al recinto. La única iluminación provenía de un bombillo colgado en un techo de zinc. Subí unas escaleras embaldosadas y me dirigí al oficial que estaba sentado en u







