Capítulo 45. Nosotros lo tenemos.
Mientras Ader apretaba el cuello de Youssef, este se reía burlesco, provocando más rabia en el hombre y como si eso no fuera suficiente, comenzó a incitarlo con saña.
—¡Basta! —rugió Ader, soltando a Youssef de repente, pero dejándolo tambaleándose—. ¡Cierra tu maldit4 boca!
Youssef, momentáneamente aturdido, intentó enderezarse y recuperar su compostura. Ader lo miró con una expresión amenazante, sus ojos irradiaban una intensa ira.
—Llama a mi esposa —recalcó la palabra esposa—, y a mi hijo,