Capítulo 29. Descubrimientos.
Al escuchar las palabras de Serena, el cuerpo de Justin se tensó y cerró una de sus manos en un fuerte puño, le provocaba ir a enfrentarlos, sin embargo, sabía que debía ser inteligente y controlarse, ya llegaría el momento de poder hacerlo.
Respiró con suavidad y continuó escuchándolos.
—¿Yo mandé a matar a mi sobrino? De verdad que eres una descarada, sabes muy bien que fuiste tú. Yo jamás hubiese sido capaz de hacerle daño —expresó el hombre indignado.
—Pero fuiste tú quien me contrató para