La fiesta había terminado para los invitados, pero para Gabriel y Laura apenas había iniciado, pues las sorpresas parecían no terminar y Gabriel decidió ir conduciendo su auto, mientras los escoltas lo acompañaban a distancia para su protección, pero deseaba estar solo con su prometida.
—¿Qué fue todo eso? Ya estoy convencida de que no es un sueño, pero aún no lo creo.
—Creo que ya he dicho que eres una mujer maravillosa, que eres perfecta y única. No hay ningún cambio, hoy decidí proponerte se