René Chapman
Podría decir que esta había sido la noche más espectacular de mi vida, pero sería un total farsante.
Aunque buena amante, Ivette necesitaba mucho más que eso para cautivar mi corazón. Pero no seré un canalla al no reconocer que me ha hecho pasar un rato agradable.
¿Lo mejor de todo?
Después de nuestro encuentro, ninguno de los dos sintió la presión de banalidades como halagos o palabras bonitas.
Miré sobre mi hombro, desde la posición en la que me encontraba y allí estaba ella. De