Samanta dio vueltas en su cama sin poder dormir. Daniel no regresó esa noche.
Incluso envió a su secretario por ropa de cambio.
- Señor Ross, ¿ Por qué Daniel no vino por su ropa?-
- Estaba muy ocupado resolviendo asuntos pendientes de la compañía señora.- le explicó.
- ¿ Sabe si desayunó?-
- Pasaré por su desayuno ahora.- le sonrío.
El pobre asistente no debía tener idea de su discusión, sólo estaba cumpliendo órdenes.
- Estaré en una hora en la com