Mundo de ficçãoIniciar sessãoMe quejo del dolor y él solo bebé el resto del vino en su copa para celebrar el daño que acaba de causarme, porque es un maldito que disfruta causar el dolor en los demás. Sin dejarme respirar, intenta sacarme otro fragmento, pero, yo agarro su mano.
— No te atrevas, Arnold. Esto duele. — Y eso que no te he desinfectado la herida con alcohol, eso sí debe de doler. — dice él sonriente.— Que no se te ocurra






