Me duele todo, pero, al mismo tiempo no soy capaz de mantenerme acostada durmiendo. Por eso, aún no he salido del quirófano cuando he despertado para ver el pánico de los doctores que observan hacia un punto con temor.
— Si algo sale mal asegúrense de decirle a mis hijos que los amo mucho. — dice una mujer angustiada.
— ¿Qué sucede?
— ¡¿Por qué ha despertado?! — grita el doctor.
— Con las amenazas del señor Krick, es mejor que este despierta.
— Creo que será tu última cirugía como anestesiólogo