32. La directora
GIO
Su letra era una hermosa caligrafía estilizada, duré con la carta en mis manos sin abrirla al menos diez minutos pensando por qué estaba tan ansioso por saber algo de esta mujer, las palabras de Filippo vinieron a mí mente y las descarte enseguida, solo me parece fascinante lo que sé, que puede llegar a ser, si ahora cautiva con esas pequeñas llamas no me quiero imaginar cuando le ponga el combustible necesario para que el mundo ardiera bajo sus pies.
Agarré de nuevo la carta entre mis dedo