19. Prigione
Martha
El camino al cementerio estuvo bastante silencioso, solo mi niño jugando con un avioncito de juguete era lo único que se escuchaba en la camioneta, esta vez nos repartimos en dos carros, la oficial nunca se alejó de mí, el abogado se fue en el carro de Sofia con ella y estábamos un poco más cómodos.
Cuando llegamos al cementerio estaba soleado, los pájaros cantaban y volaban en lo alto del cielo, era un día idílico, si no fuera a enterrar el féretro vacío de mi esposo, me sentía horrible