Una semana después - Mansión Ocampo
La sala principal se había convertido en un centro de operaciones de boda. Muestras de flores por todos lados. Revistas de vestidos. Muestras de telas. Menús de catering.
Y en el centro de todo, Eleanor. Dirigiendo como una general.
—No, no, no —decía al wedding planner—. Esas rosas son demasiado comunes. Quiero peonías. Blancas y rosadas. Elegantes pero no ostentosas.
—Sí, Duquesa —respondía el pobre hombre tomando notas frenéticamente.
Anabela estaba sentad