Barcelona - Una semana después
Anabela estaba en el balcón del apartamento. Mirando el parque de abajo. Su mano descansando sobre su abdomen que crecía cada día más.
Gemelos.
Todavía le costaba procesarlo completamente.
Max salió al balcón. Le puso una manta sobre los hombros.
—Hace frío. No deberías estar aquí afuera.
—Estoy bien. Solo necesitaba aire.
Max se paró detrás de ella. La rodeó con sus brazos. Sus manos encontrando su abdomen.
—¿Qué pasa? Estás preocupada.
—¿Cómo lo sabes?
—Te conoz