Capítulo 80.
En un hotel, en el centro, Aitana y Lore van entrando a la habitación.
— No sabía que tuvieras tanto dinero, ¿eh?— Susurra Lore al mismo tiempo que observa la enorme habitación iluminada y hermosa.
— De algo tenía que servir todo lo que me ha pagado León durante estos meses.
— Oh, entonces…
— Sí, he recibido sueldo. No es como el maldito rastrero de Santiago. Este dinero es mío y solamente mío— declara Aitana al mismo tiempo que se deja caer en la cama.
— Muy bien pues tenemos que disfrutarlo