Capítulo 79.
Damián Gallardo llega al recibidor de la villa Pacheco con el aura poderosa y sobre todo fuerte y poderosa.
— León dice al mismo tiempo que lo mira bajar por las escaleras. Necesito hablar con Aitana. No la he encontrado y no responde al teléfono.
— Yo…— dice León— en este momento no puedo hablar con ella y creo que tú tampoco.
— ¿Cómo? ¿Por qué?— Cuestiona Damián quien cada vez está más divertido con las curiosidades que pasando en la vida de su amigo.
León jadea.
— Demasiadas cosas, demasiados problemas, demasiado...
León hace gesto de querer negarse a seguir hablando.
— ¡Oh vamos amigo si no puedes contármelo a mi a quien se lo dirás!— Damián estaba utilizando las mismas frases de convencimiento a sus posibles testigos.
Y funcionaba a la perfección.
León se gira y suspira.
— Solamente vamos, tomamos un trago y te lo explico.
— Va— declara Damián con una sonrisa disimulada.
30 minutos después
— A ver, ¿qué acabas de decir?
El rubio se encuentra sentado recostando la cabeza en e