Capítulo 62.
* * En el pent-house de la torre sol ardiente. * *
Santiago aún no consigue levantar la cabeza sin sentir que cientos de espinas se atascan en su cerebro.
Tac tac tac
— ¡Oh, demonios, demonios!— Jadea con las quijadas apretadas.
Los tacones de Valeria anuncian su llegada de forma contundente y dolorosamente ruidosa.
— ¿Acaso no sabes caminar sin estar haciendo tanto escándalo?— le grita Santiago, lleno de frustración recargándose en la encimera de la cocina repleta de un excelente mármol.
En c