Capítulo 50.
El ambiente había cambiado.
La luz de la luna acompañaba cada uno de los movimientos de Aitana.
La rubia comienza a bajar las escaleras, de forma pausada, tranquila, constante.
Cada movimiento, cada acercamiento se sentía en el aire, se sentía en cada una de las respiraciones de los presentes y en ese instante León toma una decisión de forma instintiva.
“Voy a cuidarla, sin importar lo que suceda después. Ella será mía, solo mía y me encargaré de que sea completamente feliz.”
Aitana se acerca de