Capítulo 44.
En la habitación de Aitana, León se encuentra realizando una tarea con concentración titánica.
Con un cepillo el hombre frío y calculador, desenredaba el largo y rubio cabello de Aitana.
— Necesito que te mires hermosa para cuando abras los ojos.— Susurra a él mordiendo su labio inferior sin darse cuenta.— No te preocupes. Nada de lo que yo haga te dañará.
En ese momento coloca otro mechón de cabello acomodándolo justo sobre el hombro derecho.
Así como a ella le gusta utilizarlo.
León en ese momento toma un poco de labial con un tono de brillo y comienza a aplicarlo en los labios de Aitana.
— Todo se resolverá, ¿sabes? Tengo el poder para hacerlo. Me he encargado durante demasiados años de obtener cada gramo de poder necesario para deshacerme de cualquiera.
En ese momento el cierra los ojos ante la fuerza de su próxima declaración.
— La familia Moreno solamente es un poco más difícil de romper, pero créeme. Todo saldrá bien. Tu padre estará bien y tú también saldrás ilesa de esto.