Aprendí a vivir de nuevo, después de que Alexander Batista me arrancará hasta el alma me construí una hecha de mar y arena; ya no era la misma Sara de antes... Nada quedaba de ella, de su devota forma de amar y soy confianza ciega en aquellos a quienes quería, ahora era como una vasija rota: pegada a la fuerza y con una superficie astillada que lastimaría a cualquiera que la tocara.
Por suerte estaba Darren para darme soporte, porque sino probablemente ya me hubiera vuelto a quebrar. Ahora sin