—Abajo en la planta baja también me insultaron, dijeron cosas horribles, inventaron rumores obscenos sobre mí y el chofer, y el secretario, incluso sobre ti...
Isabella se detuvo aquí, se mordió el labio con expresión de total desamparo y los ojos empañados.
—Además dijeron que eras un viejo decrépito de setenta u ochenta años, me pidieron que me arrodillara para limpiarles los zapatos, y que corriera desnuda...
Al escuchar esto, el rostro de Daniel se ensombreció y su presencia se volvió aún má