No tenía ninguna relación con ella, incluso hacía más de una hora él había estado bromeando de manera desagradable y molestándola.
Ulises sintió que era realmente despreciable. Evidentemente la vida de Marisela ya era lo suficientemente amarga, se había divorciado y Lorenzo seguía acosándola sin descanso, y aun así, él todavía le causaba problemas.
Ulises entrelazó las manos, apretó los labios formando una línea recta, con una expresión que mostraba arrepentimiento y autorrecriminación.
Celeste,