Matías miró de reojo y vio que en la página de chat del teléfono de Marisela había veinte mensajes sin leer, y todos eran de la misma persona: Ulises.
Como "rival amoroso" al que prestaba especial atención, Matías por supuesto conocía muy bien ese avatar y ese apodo sin guardar.
Y viendo tantos mensajes sin leer, Marisela y él chateaban de manera cercana y frecuente...
La amargura se extendió en el corazón de Matías, era una sensación indescriptible de resignación.
Que no pudiera ganar a Lorenzo