—Tal vez esté actuando, señor, pero también es posible que realmente lo hayan intimidado las palabras que usted le dijo anoche —respondió el mayordomo.
—El señor se esfuerza mucho por crecer y por heredar la empresa. No es posible que se la entregue fácilmente al señor Leonel.
—Y además está el señor Octavio, el culpable de "asesinar" a su madre. A veces el odio puede vencer todo.
Eduardo frunció los labios, reflexionando sobre estas palabras.
Tenía razón, tampoco podía subestimar el odio de Lor