Marisela miró a Celeste con emoción, ella había expresado exactamente lo que pensaba.
Tenía muchas ganas de asentir, pero se contuvo a la fuerza, solo pudo asentir mentalmente como un muñeco de resorte.
—No lo dice en mi cara, pero cuando está contigo se queja bastante —dijo Ulises echándole un vistazo, con tono relajado.
Marisela no sabía qué decir.
Esta situación era como quejarse del protagonista pero ser atrapada por el protagonista. Ella ya sabía de esto desde la semana pasada, al mencionar