—No está mal, no está mal, Germán sí es un poco confiable.
—¿Realmente no lo invitaste a comer? Entonces ¿por qué dijo eso? —preguntó Marisela confundida.
—Quién sabe, tal vez estaba mintiendo —resopló Celeste.
¿Además de ella, quién más podría invitar a alguien en lugar de Marisela?
Ese tipo Germán posiblemente solo estaba tratando de engañarla, para que luego ella lo invitara a comer.
En ese momento, dentro del auto en la carretera.
—Oye, hermano, gané el caso, ¡me invitas a comer! —Germán hab