—Entonces realmente debo agradecer al señor Cárdenas por darme tanto prestigio, me tiene en muy alta estima, haciéndome debatir contra tantos oponentes.
Lorenzo, al escucharlo seguir bromeando, no quería prestarle atención en lo absoluto. Dirigió la mirada hacia Marisela, quien desde el principio no lo había mirado.
—Vámonos, ya es hora —Marisela le recordó en voz baja a su abogado.
Germán entonces le sonrió a Lorenzo y dijo:
—Después de hoy me voy a hacer famoso, una persona ganándole a tantas,