Faltaban dos horas para terminar la jornada laboral. Andrés le informó a Celeste que debía ir a una estética para arreglarse un poco antes de la cena con Lorenzo por la noche.
—Andrés, esta noche tengo que trabajar. ¿Puedo no ir? —preguntó ella.
Andrés sonrió:
—Celeste, solo estoy transmitiendo el mensaje. Si no quieres ir, tendrás que hablarlo con el jefe.
¿De qué serviría hablarlo con Lorenzo? Él simplemente no lo entendería... Sin otra opción, Celeste tuvo que llamar a Violeta para pedir perm