Él mostraba un leve descontento en su mirada, lo cual hizo que Joana sintiera un escalofrío en el cuerpo. Sintió una capa de frío en la espalda. Lo peor que el fracaso en seducir a Lorenzo ería enfadarlo.
—Jefe, entonces, no te molesto más —dijo Joana y dejó los documentos rápidamente luego se largó.
Lorenzo no le hizo caso y apartó la vista hacia el escritorio de al lado, mostrando una sombra siniestra en sus ojos.
¡Se atrevió a ignorar sus palabras! Bueno...
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Por la noche, Celeste salió de