Con una expresión indiferente en el rostro, Celeste le entregó un archivo mientras le decía:
—Este es el archivo que el jefe necesita. Por favor, tráeselo a su oficina.
Joana se sorprendió un poco y no la entendió. Frunció el ceño:
—¿Qué pretendes?
Celeste le respondió fríamente:
—Tengo mucho trabajo que hacer y no tengo tiempo de entregarle el archivo, así que te toca hacer la chamba.
Joana entrecerró los ojos y sonrió con frialdad:
—Me estás tendiendo una trampa, ¿verdad? Seguro que has hecho