Andrés había sido rápido en su investigación, descubriendo que en los últimos días Isabella había estado en contacto frecuente con un número de teléfono.
El dueño de ese número era un guardaespaldas de la familia López, y según la localización del teléfono, durante los últimos días había estado en el Monte del Sol, las montañas del norte de la capital.
En ese momento, el teléfono de Andrés sonó. Respondió la llamada y, después de escuchar el informe de sus subordinados, frunció el ceño y habló c