Todo por una bofetada a Celeste, Lorenzo había reducido su asignación mensual a apenas cinco mil dólares. ¡Una cantidad ridícula para alguien que había vivido más de veinte años como dama de la alta sociedad!
—Te lo advertí, pero no me hiciste caso —respondió Lorenzo, su tono firme.
—¡Esto es absurdo! ¡Cinco mil dólares no alcanzan para nada! ¿Cómo esperas que viva con esa cantidad? —protestó Olivia, su voz cargada de indignación.
Lorenzo, imperturbable, soltó una respuesta mordaz:
—Para la gent