Al pensar en el pasado, recuerdos compartidos inevitablemente invadieron su mente.
Celeste sacudió la cabeza, obligándose a volver al presente.
Se acercó a Lorenzo, empujando suavemente su brazo con una mano temblorosa.
—¿Todavía estás enojado? —preguntó en voz baja.
Lorenzo no la miró.
Celeste, ignorada, dio media vuelta para marcharse, pero él la agarró de la muñeca. De un tirón, la hizo caer sobre sus piernas. Al levantar la cabeza, se encontró con su mirada gélida.
«¿Qué significa esto? No m