—No lo haré.
La voz suave de Celeste no mostraba ni una pizca de duda.
Agradecía a Jacob por haberla salvado, pero la gratitud y el afecto eran cosas completamente distintas.
Lorenzo entrecerró los ojos. Aunque su tono seguía siendo frío, sus palabras destilaban mal humor.
—Dices que no lo harás, pero lo protegiste porque te preocupaba que se lastimara. ¿De verdad no sientes nada por él?
Cada palabra era como una daga.
Celeste lo miraba incrédula.
—¿De verdad dudas de mí? Ya te lo dije: entre Ja