Capítulo 409
El rostro de Lorenzo perdió todo el color en un instante, un dolor agudo le atravesó el pecho, extendiéndose por todo su cuerpo.

Permaneció inmóvil, como si estuviera petrificado.

Andrés observó su pálido rostro, aterrorizado por lo que pudiera suceder, y no se atrevió a decir nada más.

—No le pasará nada.

Después de unos segundos, Lorenzo soltó una breve carcajada. Su voz ronca sonó extrañamente relajada:

—Yo le enseñé a nadar, no va a ahogarse.

—Debe estar en algún lugar.

—¡Seguro que sí! Sali
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