Parecía que el que estaba haciendo berrinches fue él. Incluso le había dado toda la casa, ¿cómo podría quejarse así por una cama?
Celeste se quedó sin saber si reír o llorar, el que se había enojado y gritado que se iría hace un rato era él, y ahora el que quería quedarse también era él. Este hombre, cada vez se estaba volviendo más infantil…
Sus cuerpos estaban estrechamente pegados, y el calor del hombre se transmitía hacia ella a través de la ropa.
Celeste permaneció en silencio por unos segu