Al día siguiente de la partida de Lorenzo, Celeste llegó al hospital para visitar a Viviana. Era la primera vez que se encontraba con Viviana. La chica tenía un rostro delicado y encajaba perfectamente en su estatus de una señorita adinerada. Era delgada y pálida, con un semblante demacrado. Sus labios adquirían un tono morado debido a su enfermedad cardíaca, lo que acentuaba aún más su palidez. La bata del hospital le quedaba amplia y su cuerpo parecía frágil.
—Celeste, Viviana quiere conocerte