Después de asearse, Celeste bajó las escaleras.
Escuchó voces en la sala, miró hacia abajo y vio a Lorenzo vestido con ropa casual, sentado en el sofá. Su porte era imponente, con una mirada gélida y un aura de frialdad. Frente a él estaban Enrique y Melodía.
—¡Melodía!
Ella bajó rápidamente las escaleras.
—Vaya, ¡al fin despertó la bella durmiente! —bromeó Melodía mirándola y sonriendo.
Celeste se sonrojó y echó una mirada furtiva a Lorenzo, quien también la observaba. Sus ojos se cruzaron y el