Pero lo que Celeste estaba pensando era que, si Lorenzo le hubiera dado un puñetazo a un ser humano de verdad, seguro lo habría dejado con los huesos rotos...
Pero ¿se había vuelto loco o qué pedo?
—¿Qué le hiciste? —le preguntó Andrés.
—¿Yo? ¿Por qué crees que fui yo?
Celeste estaba bien confundida.
—¡Pues quién más se atreve a hacerlo! —Andrés se quedó sin palabras—: El jefe te ha estado cuidando todo este tiempo, dejando de lado todo su trabajo y perdiendo un montón de dinero. ¡Y tú le andas