La expresión de Lorenzo era terriblemente sombría. Con una sola mano, lo sujetó con fuerza y con la otra se quitó el cinturón, atándole las muñecas.
Bajó la cabeza y le mordió con furia el delicado hombro.
Sin ninguna clase de preliminares, irrumpió con violencia en ella.
—¡Ahhh!
El desgarrador dolor que la recorrió hizo que su cuerpo temblara violentamente.
...
La casa no tenía buen aislamiento acústico, y los guardaespaldas que esperaban abajo escucharon los vagos gritos desesperados de la chi