—Señor Vargas —lo saludó Melodía después de bajar del auto—, Celeste se quedó dormida en mi coche.
Aunque ya estaba acostumbrada a ver a todo tipo de apuestos en el mundo de espectáculos, aun así no pudo evitar un pequeño momento de admiración al ver a Lorenzo. ¡Qué hombre más apuesto!
En ese momento, Lorenzo la miró con ojos serenos.
Esta mirada hizo que Melodía sintiera escalofríos y casi se quedara congelada por su mirada.
Él no dijo nada más, se acercó al auto, abrió la puerta y vio a la jov