Lorenzo se acercó a grandes pasos, seguido pro Andrés y varios guardaespaldas.
El rostro tenso y afilado del hombre estaba gélido, mirando fijamente a la persona en la piscina. Con los botones del traje desabrochados, emanaba una presencia fuerte y dominante.
Rosa no esperaba verlo, e instantáneamente sus ojos se iluminaron, dispuesta a hablar, pero Lorenzo pasó justo frente a ella sin siquiera mirarla, ¡como si ella no existiera!
Ella se quedó un poco perpleja.
¡Pum!
Se escuchó un sonido de cae