Capítulo 169
Un rato después, Rosa finalmente soltó la mano y Celeste pudo sacar su cabeza del agua. Se recostó a la orilla de la piscina y respiró de manera agitada, con un violento ataque de tos.

—¡Lo hiciste a propósito! —Celeste la miró con frialdad.

La expresión fría de Rosa parecía completamente inocente mientras sonreía:

—¿De qué hablas? Solo estaba enseñándote a nadar, ¡era por tu propio bien!

Celeste se enfadó:

—¡Ya no quiero aprender! ¡Voy a denunciarte!

—¿Cómo? ¿Quieres ir a quejarte ante Lorenzo
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