Celeste apretó un poco sus sienes doloridas con sus dedos. Le respondió:
—No tengo ningún problema con él. Es que los Jiménez le debió una suma de dinero y fue a pedirles el dinero. Fue una casualidad.
Andrés la consoló:
—No te preocupes. No vendrá más.
Celeste asintió:
—Gracias. Ah, por cierto, ¿por qué Lorenzo me buscó?
—Me pidió que te llevara al curso de natación.
Celeste ya había olvidado que tenía que ir a aprender a nadar, así que simplemente siguió a Andrés al gimnasio de natación.
Fue l